Les dije que iba a postear mucho sobre WSB. En este oportunidad voy a seguir una línea que abrí hacia el final del posteo anterior sobre Burroughs: el tema de la magia y la guerra inter-temporal. Hay algo que me molesta mucho cuando se habla o analizan obras como la de William y es que siempre se parte desde un gran paréntesis. Se toman sus textos con pinzas, se los disecciona y esteriliza. Se nos aclara a nosotros, los ilusos lectores, que aquello que tenemos en frente no es real, que sólo son ficciones que aparentan serlo, se nos habla de técnicas no-narrativas, de experimentos en escritura no lineal, de metaficciones y metanarrativas, del status de la ficción en la posmodernidad, etc. Se hace todo lo posible para que no lo tomemos en serio. "Es sólo un experimento", "sólo arte", son sólo enrevesados entretenimientos literarios u objetos de estudio para académicos aburridos. Aún sus más fieles seguidores y estudiosos hacen una pausa y nos dicen: "es como si fueran realidad". Hay que hacer un enorme trabajo de memoria selectiva, u alguna otra forma de amnesia ideológica, para leer la obra de WSB y no tomar en cuenta las infinitas veces que el autor enuncia, sin absolutamente ninguna duda y con total autoridad, que sus textos: SON REALES.
Pero en seguida viene esa voz del lector de papers: "en realidad lo que quiso decir es que..." o "lo que debemos interpretar es que..." ¡Basta! ¿Por qué tanto esfuerzo por eliminar selectivamente una interpretación realista de WSB? ¿Qué es lo que se quiere neutralizar? ¿Qué se quiere ocultar? Si les suena paranoide lo que digo es porque estamos entrando en el estado mental correcto para tratar este tipo de cuestiones. Definitivamente, tal despliegue de sombras sobre el significado de la obra de Burroughs indica que, aunque sea por vía negativa, en ella reside un secreto extremadamente peligroso para los poderes de turno en el mundo. Hay un universo lleno de estudiosos, académicos, lectores y fanáticos de William, pero ¿Dónde están los creyentes? Lo que vamos a emprender acá será desde una Fe pura y absoluta en la misión de Burroughs.
Según el reporte de William Kaye hecho al CCRU durante 1999, no es casualidad que la obra de Burroughs sólo se lea desde su aspecto negativo, "como una variante del escepticismo ontológico posmoderno", en vez de entenderla desde su sentido positivo (y la principal intención de su autor), "como una investigación sobre los poderes mágicos del encantamiento y la manifestación: la eficacia de lo virtual". Para Kaye esa lectura posmoderna no se opone al realismo representacional en la literatura, sino que es su versión más consumada. Ambas mantienen una noción de la escritura aislada y pasiva frente a lo real. En el realismo representacional, la ficción esta subsumida a lo real, funciona como un reflejo del mundo que no interviene en él. En la lectura posmoderna, a pesar de que se "niega la existencia de un mundo separado del discurso" (lo que nos puede inducir a creer en un efecto de la ficción sobre lo real), en realidad, lo que opera es la desaparición del mundo y la cerrazón de la ficción en "una dimensión de textualidad prístina". Ahora las ficciones sólo reflejan ficciones. No hay un afuera del discurso. De nuevo, se niega la conexión de la escritura con lo real.
En definitiva, lo que niegan ambas variantes es la posibilidad de que la ficción afecte la realidad. En las manos de Burroughs, la escritura siempre se retrotrae a actos mágicos. Desde su visión, debemos recordar que "todo arte es mágico en sus orígenes", son actos y rituales que buscan producir resultados muy específicos, buscan afectar el mundo, controlarlo o negociar con los poderes que se encuentran en él. Los y las escritoras, desde su postura, "operan, ya sea de manera consciente o no, en las áreas que yacen entre los fenómenos de lo oculto y el proceso creativo". Para WSB no es que el arte imita a la vida, sino que este se constituye en actos e intenciones mágicas que buscan desencadenar eventos en la vida real. La escritura "opera en el Universo Mágico". La premisa fundamental de este universo es que nada sucede por casualidad, accidente o ley universal externa alguna, sino que todo ocurre de acuerdo a actos de voluntad.
Como William cuenta el mismo: "entre los llamados pueblos primitivos, si un hombre muere al caer de un precipicio, sus amigos y familiares empiezan a buscar un asesino. Si alguien es mordido por una serpiente se dice que fue asesinado ¿Pensamiento primitivo? Puede ser... pero yo creo en eso". "Lo que se asume en este esquema es que la principal fuerza motora del universo es 'la voluntad'. Nada sucede en este mundo a no ser que alguien o algo deseen que pase. Para mí esto siempre fue auto-evidente". "Desde el punto de vista de la magia, no hay muerte, enfermedad, infortunio, accidente, guerra o disturbio que sea accidental. No hay accidentes en el mundo mágico". Estas no son referencias al himno consumista, individualista y meritocrático del new age ("si lo deseas lo suficiente lo tendrás") o del optimismo terapéutico ("te enfermas por tener pensamientos negativos"). En este mundo si te enfermas es porque alguien o algo externo te atacó y, por lo tanto, para sobrevivir es necesario entrenar tu voluntad, ofrecer resistencia y contraatacar. En esta visión, Burroughs devuelve de algún modo el poder a una humanidad esclavizada por las leyes universales de la física, del mercado, del cristianismo y del materialismo histórico. Podemos mediante nuestra voluntad modificar el mundo y nuestra vida. Esto significa que el mal, la enfermedad, la muerte, son productos de una voluntad externa y enemiga que opera sobre nosotros. La ley universal que se nos impone es, en realidad, el producto de una voluntad enemiga. Por eso, en este mundo de pura voluntad el mayor peligro es el de la posesión. WSB dice:
"Mi concepto de la posesión es más cercano al modelo medieval que a las modernas explicaciones psicológicas, que insisten dogmáticamente en que dichas manifestaciones deben provenir del interior, y nunca del exterior (como si existiera una clara distinción entre el adentro y el afuera). Hablo de que existen definitivamente entidades posesivas". "Vivo con la constante amenaza de la posesión, y con una necesidad constante de escapar de esta, del Control. La muerte de Joan me llevo al contacto con el invasor, el Espíritu Maligno, arrojándome a una lucha de por vida, en la cual no tuve otra opción que escribir mi propia forma de escapar (to write my own way out)".
Es así que en este mundo de voluntades en pugna, la escritura (y el arte en general) se convierten en la manera preferencial para actuar sobre este universo mágico, pero en las manos de Burroughs, la escritura y la ficción son, sobre todo, formas de contraatacar. WSB entiende que "a la magia negra de los medios masivos de comunicación debe oponérsele la magia blanca del análisis y la resistencia". Este es un universo compuesto principalmente de fuerzas limitantes y hostiles a la humanidad. Fuerzas que nos amenazan con las cuales debe negociarse, y, de tanto en tanto, aplacarlas. El enfoque literario posmoderno sobre Burroughs y su obra es en realidad "parte de una escena más grande - una gran batalla de poderes - que busca neutralizar y asimilar toda una vida de poder psíquico en áreas de manipulación financiera tridimensional". La relevancia de la escritura y la ficción en esta lucha se da porque la palabra es el principal vehículo para la invasión/infección externa. Como ya mencionamos en el posteo anterior, para WSB el lenguaje es un virus. Matthew Levi Stevens en su libro "El Universo Mágico de WSB" insiste en que:
"Si la Palabra es de hecho el mecanismo o unidad básica del Control - el virus por el cual el Espiritu Maligno, o su agencia Control, ejerce su malevolente influencia - entonces, seguramente, un real entendimiento de la Palabra, lo que es y lo que puede ser realizado con ella, es esencial. Todas estas exploraciones y obsesiones no son meramente divertimentos, experimentos para nuestro entretenimiento literario y artístico, o para la creación de novedades, sino parte de una lucha mortal contra ocultos, invisibles - y tal vez malvados - enemigos psico-espirituales. La única esperanza para la desprogramación y la auto-liberación es subvertir los métodos del Control y sus numerosas agencias, comprender las herramientas utilizadas para que puedan volverse armas con las cuales levantarse contra la Maquinaria del Control, y en última instancia, contra el mismísimo Espíritu Maligno".
Este universo mágico es lo que Erik Davis, en su libro "Tecgnosis: mito, magia y misticismo en la era de la información", llama un mundo basado en la participación. "En este, el lenguaje y el ritual no delimitan objetivamente el mundo, sino que ayudan a traerlo a la existencia". Es un mundo opuesto al de la causalidad científica racionalista, a su objetividad y neutralidad instrumental. "El mundo de la participación sumerge al individuo en un mar colectivo que erosiona la barrera entre la agencia humana y el entorno circundante". Esta es la metafísica que rige a múltiples culturas arcaicas y orales. Sin embargo, lejos de ser un arcaísmo de tiempos remotos, este universo mágico de WSB es un fiel reflejo de nuestra contemporaneidad tecnocapitalista. Según Marshall Mcluhan son los mismos medios electrónicos los que erosionan la cosmovisión lógica, lineal y secuencial predominante en el Occidente moderno. A partir de su preferencia por las imágenes, los símbolos, la oralidad, la participación simultánea y la inmediatez "el entorno electrónico conjura la psique de culturas orales previas". "En la revolución electrónica redescrubrimos una conciencia tribal e integral manifiesta en la radical transformación de nuestras vidas sensoriales". La emergente sociedad electrónica de la posguerra, que tanto Mcluhan como Burroughs analizaron en tiempo real (y esto vale también para nuestra era actual), era "un mundo de resonancias semejante a la antigua cámara tribal de eco, donde la magia volverá a la vida".
Cuando Brion Gysin y William Burroughs desarrollan la técnica del "cut-up" (del corte y pegue) entienden que este es el modo por el cual esta estructurado el mundo y nuestra experiencia en él. "Tan pronto como vas caminando por la calle, miras por la ventana, cambias la página, prendes la televisión, tu conciencia esta siendo cortada: el cartel en la ventana del negocio, el auto pasando, el sonido de la radio... la vida ES un corte y pegue". Fíjense que son mencionados los tres grandes dispositivos mediales hasta la aparición de las computadoras: el auto, la radio y la televisión. Al disolver las barreras entre lo exterior y lo interior; y privilegiar el simbolismo, la voluntad y la palabra por sobre la causalidad, la objetividad y la instrumentalidad; la metafísica de la participación emanada desde los medios electrónicos convierte a la magia en un camino válido para entender los mecanismos de la propaganda, la publicidad y los medios masivos de comunicación. De este modo, podemos comprender como, en Burroughs, Control, junto con sus agencias (representaciones más tecnocráticas si queremos), y el Espíritu Maligno (una figura proveniente claramente de un paradigma más mágico) son dos formas de hablar del mismo fenómeno. No son metáforas: "ambos sistemas explicativos son explicaciones adecuadas; adecuadas, pero paralelas". Como el vudú y la cibernética, en la lectura de Mark Fisher sobre William Gibson, "no pueden reducirse, en última instancia entre sí, precisamente porque hay una relación de retroalimentación entre ambos". "Para que exista la metáfora, es preciso que existan unos campos diferenciales y unos objetos distintos, los cuales en la era de las redes y los circuitos integrados, ya no existen".
En este mundo de voluntad y participación mediadas absolutas el miedo a la posesión (que vimos un poco más arriba), es una reacción propia de la nueva sociedad oral que no debe ser leída desde el paradigma de la psicosis clínica. Sino que debe retrotraernos a los modelos de las sociedades tribales y medievales que Burroughs utiliza como ejemplos. Como dice Mcluhan, con el advenimiento de la cultura electrónica planetaria "entraremos en seguida en una fase de terrores y pánicos. El terror es el estado normal de cualquier sociedad oral, porque en ella todo afecta a todo en todo momento". Sin embargo, la escritura aquí no desaparece, bien podríamos hablar, siguiendo a Kenneth Goldsmith, de que lo que sostiene el aparato medial en el fondo es puro código, pura escritura; la sociedad actual no es igual a las antiguas sociedades orales sino que es análoga. Walter Ong, en su libro Oralidad y Escritura, afirma que la "retribalización eléctrica de Occidente" nos conduce a una era de "oralidad secundaria", esto quiere decir que aunque compartamos la lógica fundamental aún conservamos importantes diferencias. Lo que en realidad sucede es que la escritura se subsume en varios aspectos a la lógica de las sociedades orales. Esta deja de ser la base para la secuencialidad, linealidad y causalidad catalizadas desde la imprenta de Gutenberg y pasa a adoptar y propagar las características propias del mundo de la participación. "Los medios electrónicos simplemente están alterando el equilibrio relativo entre estos dos mundos, la oralidad y la escritura, la participación y la causalidad". Es en este contexto que la práctica de escritura burroughsiana cobra total sentido.
La obra de Burroughs busca rivalizar con las formas más importantes de la magia tecnológica moderna. Su magia combate directamente nuestro mundo de: "publicidades rituales, fantasmas seductores, mística participativa y mantras repetitivos como el Just Do It", los hábitos de consumo pavlovianos en la mente de los consumidores, o mejor dicho, la posesión de la voluntad de estos, "la hechicería de control psicológico", "el espectro nigromántico del fascismo", "el uso de espectáculos eléctricos olimpíacos, los símbolos ocultistas, la sofisticada propaganda, y el tambor tribal de la radio - hoy la cámara de eco del algoritmo de internet - utilizados para arrastrar a una nación completamente industrializada a un wagneriano show del horror de proporciones barbáricas". Control es tanto el espectro del fascismo o el netevangelismo como la fusión del espacio imaginal con la lógica del mercado. "Los Arcos Dorados, las Torres Trump, las ciudades góticas y las pirámides de Las Vegas hoy dominan el paisaje del deseo imaginativo. Nuestros símbolos colectivos son forjados en los cines, nuestros arquetipos son marcas registradas, licencias y productos que se venden". A diferencia de las antiguas sociedades orales y tribales, "nuestros iconos mnemotécnicos ya no median los poderes animistas de la naturaleza o la magia social de los reyes, sino el poder de la identidad corporativa y el fetiche de la mercancía".
WSB y su arte hurtan los símbolos, prácticas y mercancías del sistema de control para usarlos en su contra. En su obra "opera una magia creativa, una rebelión crítica de la imaginación popular contra los marcos simbólicos y sociales de la realidad consensuada". El modo en que esto ocurre es mediante la práctica hipersticional. Este es un modo de trabajo que entiende que la ficción no se opone a lo real ni lo representa, sino que lo afecta y construye directamente. La realidad parece estar constituida por la ficción "al condicionar respuestas perceptuales, afectivas y conductuales". En palabras del CCRU, la hiperstición consiste en "ficciones que se hacen a sí mismas reales". Es entender a la ficción no como invención o representación, sino como un bucle de virtualidad funcional autorealizante. Burroughs se aleja claramente de la ficción posmoderna al definir funcionalmente su arte al equipararlo a la magia. De hecho, como leímos más arriba, lo entiende no de un modo representacional o estético, sino como "el uso de signos para producir cambios en la realidad". Su escritura "no opera como una representación pasiva, sino como un agente activo de la transformación y un portal por el cual diversas entidades pueden emerger". Aquí vale hacer una aclaración importante. Se suele pensar a la hiperstición de un modo lineal clásico, cronológica y causalmente. Cuando leemos sobre esta idea, en nuestra mente solemos formar primero la imagen de una ficción aislada que luego empieza a afectar a lo real. Más tarde, estos efectos vuelven multiplicados hacia la ficción, la retroalimentan acercándola cada vez más a lo real, y por lo tanto, generando más efectos sobre lo real, punto en el cual, el proceso se repite ad eternum hasta que la diferencia entre lo real y lo ficticio se quiebra o se confunde. Sin embargo, estamos partiendo desde un inicio representacional, donde existe una ficción separada de lo real, como dos espacios hasta el momento impolutos e incontaminados. La hiperstición plantea que la realidad ontológica primera no es esa división, sino el bucle. No hay una separación y luego el bucle de retroalimentación. El bucle esta allí desde un inicio. Estamos en un mundo en que ya no podemos diferenciar entre ninguna de las dos fases.
Como indica Fisher, siguiendo las reflexiones de Jean Baudrillard, estamos en la lógica de lo indecidible. Las ficciones combinan la anticipación y la determinación de un modo que la distinción entre ambas es imposible de realizar. Este es un universo que se aleja de nuestras nociones tradicionales de causalidad: aquí se disuelven las distinciones entre causa y efecto, activo y pasivo, entre sujeto y objeto, entre los fines y los medios. Según MF esta lógica "no puede describirse en términos de causa-que-precede-al-efecto; más bien, su lógica es, para hablar como Deleuze, de expresión, en la cual cada 'efecto' expresa - despliega - una 'causa' de la cual nunca se distingue realmente, temporal u ontológicamente" ¿Realidad o ficción? ¿Es primero una ficción, y luego, real? ¿O acaso es al revés? ¿Qué vino primero? ¿Dónde empieza el bucle? ¿Magia o Tecnología? ¿Control o Espíritu Maligno? Estas preguntas corresponden a una noción representacional lineal moderna. Ya no tienen sentido en nuestro mundo y no pueden ser respondidas, son cuestiones indecidibles. El Universo Mágico, el Mundo de la Participación y la Revolución Electrónica se retroalimentan constantemente, conforman un bucle hipersticional sin comienzo ni fin, no son ni causa ni efecto en sí mismos o separados los unos de los otros. La hiperstición, entonces, no es un arma que Burroughs toma al azar, ella es en realidad parte intrínseca de la actividad de los medios de comunicación y su metafísica de la información. La posesión y la ley universal externa son productos hipersticionales. Como William Kaye indica "todas las condiciones de la existencia son el resultado de conflictos entre diferentes agencias de inteligencia". En el posteo anterior sobre "Las Tierras Occidentales" exploramos un poco aquella mitología de dioses-cyborgs-doble-agentes llegando a conclusiones similares. La existencia de determinadas entidades, como el Dios Único, depende de la estupefaccion, subyugación y esclavización de poblaciones enteras. En pos de la supervivencia, las voluntades en pugna de este Universo Mágico tratan de imponer sus diversos "programas de realidad" sobre el grueso de la población. La posesión no es más que nuestra voluntad siendo cooptada por alguno de estos bucles hipersticionales. Por esta razón, "la ficción de Burroughs renuncia deliberadamente al estatus de la representación y, en cambio, opera directamente sobre el plano de la guerra mágica".
Para WSB, desde lo que podemos leer en las "Tierras Occidentales", el principal programa de control es el "Universo de un Sólo Dios" = "Universo de Dios Único" = "UDU". La forma básica por la que opera es, en primer lugar, monopolizar la Palabra y negar su carácter ficcional original. En las Tierras Occidentales, el UDU negaba y se oponía directamente al Universo Mágico y cualquier otra realidad alternativa. Joe el Muerto, Neferti y Hassan I Sabbah emprendían una guerra mágica contra el monopolio del UDU sobre la inmortalidad. Al negar su propio carácter ficcional, el UDU traslada los poderes de la ilusión y el engaño a sus oponentes. Se camufla en un status de realidad aparente. En palabras del CCRU: es una "antificción o una in-no-ficción" ('antifictions and unnonfictions' - este último término guarda una doble negación de la ficción que encontré intraducible - seguí a la editorial Materia Oscura en esto). Esto explica porque es que dudamos de Burroughs y su obra, no del UDU y sus agencias. Explica lo que esta detrás de la lectura posmoderna de WSB. Preferimos seguir apoyando el mundo de la causalidad, el "universo pregrabado del UDU", las leyes externas universales, la secuencialidad lineal temporal, la ficción y la realidad separadas. "La credulidad frente a la meta-narrativa del UDU esta inevitablemente acompañada de una negativa a aceptar que entidades como Control tengan alguna existencia sustancial". Para derribar este dominio "el abandono sistemático de todas las creencias es un prerrequisito" ¿Cómo vamos a dudar de qué el mundo en el que vivimos es el real? ¿Por qué vamos a creerle a un loco y drogadicto como William Burroughs? No es como si estuviéramos poseídos ¿O sí? Por esta razón, es que, según Kaye, "la ficción puede ser un arma para luchar contra Control".
Ahora que entendemos el papel de la escritura y la ficción en la obra de WSB podemos arribar, por fin, al otro tema de este posteo: la crono-guerra. Ya quedo claro que William estuvo embarcado en una guerra de por vida contra Control/Espíritu-Maligno y que esta batalla se daba principalmente en el plano de la escritura ¿Por qué el conflicto se llevaba acabo principalmente en ese escenario? Casi desde un principio, Burroughs y Gysin se dieron cuenta que los cut-ups tenían un potencial oracular. El corte y pegue introducía un elemento de aleatoriedad, pero también de temporalidad alterada: "si la base de la ficción fue 'erase una vez', con los cut-ups se convirtió en 'una vez en el futuro' ('once upon a time' vs. 'once in future time')". "Cuando experimentas con los cut-ups por un tiempo encuentras que algunos de los nuevos textos surgidos parecen referirse a eventos futuros". En Agosto de 1962 en la Conferencia de Edimburgo sobre "una nueva mitología para la era espacial", Burroughs recalcó la aplicación mágica de sus nuevas técnicas de escritura y hasta enfatizó el hecho, con total seriedad, de "haber causado un accidente aéreo" a través de estos métodos. Para Burroughs los cut-ups son "mensajes en código con un significado especial para el cortador". Los cut-ups no sólo podían vaticinar el futuro, sino que podían afectarlo directamente. Para los oyentes de la conferencia esto "sonaba más a alguna forma de magia medieval que a ciencia moderna".
Todo esto llevo a pensar a Burroughs que, tal vez, lo que estaba sucediendo era que si "los eventos están pre-escritos y pre-grabados, cuando cortas entre renglones el futuro se filtra". Aquí reaparece este concepto de la metafísica de la participación contrapuesto a la metafísica de la causalidad y, sobre todo, el comienzo del quiebre temporal-cronométrico. Como la palabra es uno de los más poderosos instrumentos por los cuales los medios ejercen el control, "si comenzamos a cortar estas palabras y las reordenamos, estamos rompiendo el sistema de control". Esta premisa, WSB la extendería rápidamente a todo el espectro de las comunicaciones y, eventualmente, a cualquier tipo de vínculo. De este modo, se empieza a establecer la idea seminal de que existe una relación entre los mecanismos de control y la temporalidad. "Un presupuesto básico de toda máquina de control es el siguiente: Control necesita un tiempo sobre el cual ejercer control". Según el CCRU "los códigos de control del UDU exceden por mucho la manipulación ideológica, equivalen, en cambio, a una programación de la realidad cósmica, porque - en el límite - 'el Dios Único es Tiempo' (Tierras Occidentales)". El UDU establece una serie de revoluciones dentro del espacio-tiempo que atacan directamente al Universo Mágico: primero introduce la linealidad con el cristianismo, luego con la revolución industrial, en palabras de Paul Virilio, "la sociedad se encamina hacia la puesta en práctica de una velocidad industrial y se pasa muy gradualmente de la geopolítica a la cronopolítica". "Cuando se dieron a conocer las vías férreas en el siglo XIX, Audibert, el ingeniero de las mismas, decía: 'Si logramos hacer llegar los trenes a la hora en punto, habremos dotado a la humanidad del instrumento más eficaz para la construcción del nuevo mundo'". Se reifican las nociones de Progreso y Causalidad Lineal. Se crea la noción de trabajo y tiempo de trabajo. Se pasa a la gestión científica del tiempo de trabajo y ocio. Finalmente, luego de la Segunda Guerra Mundial la aparición de la cibernética implosiona el tiempo lineal.
Con el desarrollo de la cibernética y la revolución electrónica, el UDU prepara la última trampa temporal. El bucle, del que ya hemos hablado bastante, se instaura como el nuevo fundamento de la temporalidad. Se presenta como la máxima prisión: "¿Cómo sabemos que no hemos ingresado en el bucle?" (de nuevo lo indecidible). Este le permite atacar a sus enemigos no "donde están ahora, si no allí donde vayan a estar en el futuro". A su vez, esta lógica se ajusta aún más, rompiendo la causalidad lineal instaurada anteriormente por Control, y lleva al modelo del hipercontrol, el cual tiende hacia la producción de bucles de retroalimentación aún más ajustados: no ataca a su enemigo "allí donde vaya a estar en el futuro, sino que mata a sus padres". Se explica así que los eventos de nuestro tiempo se encuentren "pre-escritos y pre-grabados". Aunque en una mirada superficial al texto del CCRU, "Crono-guerra Lemuriana", pareciera que el conflicto se da entre el tiempo lineal del UDU y el bucle temporal guerrillero de WSB; la verdadera oposición es la que se da entre Tiempo y Espacio, como queda claro en cualquier lectura de la Trilogía de "Ciudades de la Noche Roja". El elemento principal de Control es el Tiempo (cualquier tipo de programación cronológica), no sólo el tiempo lineal. Este fue la primera arma en una guerra contra el Universo Mágico. Este tipo de control es aún más efectivo que la impresión ideológica sobre la mente consciente, dado que delimita de antemano lo que es posible experimentar. "Al formatear los procesos biológicos más básicos del organismo en términos de temporalidad, Control se asegura que toda experiencia humana sea de - y en el - tiempo". La máxima prisión es aquella de la temporalidad para Burroughs: "el ser humano nació en el tiempo. Vive y muere en el tiempo. A donde sea que vaya se lleva el tiempo con él y lo impone".
En este sentido, WSB sigue al estudioso Alfred Korzybski, al concebir al ser humano como un "animal ligado al tiempo". Esto significa que al operar dentro del marco cronológico, los seres humanos "construyen una prisión que limita sus afectos y percepciones". Estar ligado al tiempo es, entonces, encontrarse ya en una relación de determinación ontológica total, ya sea en lo procesual del tiempo lineal cristiano o en la retroalimentación del bucle cibernético; la humanidad se encuentra enclaustrada en unas condiciones de experiencia extremadamente limitadas: nacimiento-vida-muerte por una única vez o su repetición ad eternum. Todo ya se encuentra pre-escrito y pre-grabado, por siempre. Desde la realización de las filtraciones oraculares en cut-ups y la certeza de la pregrabación, las visiones paranoides terroríficas del mundo electrónico de WSB empezaron a cobrar mayor sentido. Burroughs veía a las revistas Life y Time, a los periódicos, y en última instancia a todos los medios, como canales para la maquinaria de Control. El terror y la paranoia de Burroughs, y de muchos otros durante el siglo XX, como Philip K. Dick o John C. Lilly por nombrar algunos, se originan en "el trauma trascendental" que tales encuentros con estas entidades hipersticionales (Control, VALIS, ECCO, etc. - ya hablaremos en otro momento con todo detalle sobre ellas) o sus bucles temporales producen. "Puestos frente a frente con semejantes anomalías, se vuelve imposible mantenerse aferrados a cualquier sensación estable de realidad. Es decir, el terror no puede disociarse de la esquizofrenia". "El terror implica, a menudo, el derrumbe de las estructuras familiares del tiempo y del espacio".
Como demuestra la presciencia de los cut-ups, en este esquema de ligazón temporal hipersticional, como ya indicamos varias veces, la escritura tiene un papel fundamental. "Burroughs razonó que al crear nuevas técnicas de escritura, estas nos independizarían del tiempo, perforarían una brecha en el presente prefabricado ('pre-sent' - 'pre-enviado') del UDU, abriendo el Espacio". Es así que las novelas de Burroughs brindan un prerrequisito necesario, el ablandamiento de las fronteras entre lo ficticio y lo real, para que el Universo Mágico pueda regresar. Volviendo a la trilogía de Ciudades de la Noche Roja, lo que allí vemos es el intento de WSB por ganarle la última pulseada a Control. Su objetivo es insertarse en el bucle temporal, no para vaticinar el futuro, sino para atacar a Control en su propio terreno y con sus propias armas: en el pasado. Burroughs tiene, en realidad, "como blanco el futuro al alterar (lo que habrá sido) su pasado, excepto que, a esta altura, el 'pasado', al igual que cualquier otro marcador de tiempo secuencial, ha sido liquidado por la 'retroeugenesia'. Tan solo existe el tiempo del sistema: la finalidad ya no esta al término. No hay más termino ni determinación, la finalidad esta ahí de antemano, inscrita en el código". Por esto, la obra de WSB se nos presenta como una magia antigua y salvaje, sus novelas son textos sobre "la Otra Vía para controlar la materia y conocer el Espacio". Un Espacio que no debe ser entendido en los términos de la extensión física, o siquiera como una forma trascendental, "sino en su sentido más abstracto, como una zona de potencialidades ilimitadas más allá de la esfera pre-escrita del UDU". WSB abre una fisura y viaja a través del tiempo con sus tácticas y tecnologías innovadoras de crono-guerra para subvertir los fundamentos del Universo Pregrabado y las cámaras de tortura del Tiempo. Viaja al momento exacto de la separación del Universo Mágico: a la creación del Tiempo y la monopolización de la Inmortalidad. De un lado tenemos, una esfera de "inocencia y encantamiento atemporal", y del otro, "lenguaje, tiempo, uso de herramientas, armas, guerra, explotación y esclavitud" ¿Quién sabe? Tal vez, ya ganó y nosotros no nos enteramos todavía.
Obras cortadas y pegadas:
- Tecgnosis: mito, magia y misticismo en la era de la información (2015) de Erik Davis editado por Caja Negra (2023).
- Constructos Flatline: materialismo gótico y teoría-ficción cibernética (1999) de Mark Fisher editado por Caja Negra (2022).
- The Magical Universe of William S. Burroughs (2014) de Matthew Levi Stevens y editado por Mandrake of Oxford (2014).
- Lemurian Time War (1999) del CCRU, disponible en: http://www.ccru.net/archive/burroughs.htm
- Post-scriptum sobre la Sociedad de Control (1990) de Gilles Deleuze editado por El Gran Pez (2018).
- El Cibermundo, la política de lo peor (1997) de Paul Virilio editado por Ediciones Cátedra (1997).

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