¡Comenzamos! - La Voz del Exterior

 


Voy a empezar con un breve comentario, un really low effort post, sobre la nueva saga de las películas de Dune.  Me gusta pensar Dune (esta versión al menos) como un hito mediático-social en contraposición a la primera trilogía de Star Wars. La pregunta que traigo aquí es: ¿Qué significa esta adaptación hoy? ¿Qué dice sobre nuestra época?

Podemos empezar por ver qué decía Star Wars sobre los setenta.  Si bien en el mundo de George Lucas hay princesas y ordenes religiosas, el punto del conflicto es fundamentalmente laico. En el escenario planteado un imperio galáctico con tecnología de punta lucha contra un grupo de guerrilleros estelares que se rebelan ante la tiranía del Emperador. La Death Star es presentada como la forma de mantener a los sistemas estelares en línea una vez que el Senado ha sido eliminado. La Democracia en el Imperio ha sido reemplazada por el Terror y el Genocidio. Los rebeldes aparecen como una agrupación subversiva cuyo objetivo es combatir al Emperador luego del golpe de estado, llevar la revolución a toda la galaxia y restablecer la democracia popular ¿Les suena familiar?

El espíritu de la primera trilogía es setentista.  El mismo George Lucas confiesa que se inspiró en la guerra de Vietnam y el Vietcong:

  

Vietnam, pero también podríamos hablar de Cuba, Chile, Argentina, China, Mozambique, Zaire, Argelia y muchos otros lugares más. Vietcong, pero también podemos decir ERP, Montoneros, Baader Meinhof, EPL, y muchas otras organizaciones de la época. Aunque, como ya se sabe, la obra de Lucas toma varios elementos del Dune de Frank Herbert, el aspecto religioso y ecológico casi desaparece en la adaptación de 1977. Si bien hay elementos mitológicos en el conflicto Jedi vs Sith y en el concepto de la Fuerza, no vienen directamente de la obra de Herbert, sino que se asemejan más a esa religiosidad contracultural de la época de los sesenta: la incorporación del budismo zen, del taoísmo y las prácticas del yoga en la cultura estadounidense. Estas prácticas eran, desde los 50 con la Generación Beat, formas novedosas de oposición al sistema tecnocrático occidental. La religión en Dune, si bien esta fuertemente permeada por esa contracultura, en la película gira más entorno al desarrollo del mito del profeta y, en ese sentido, toma un tinte más conservador y cercano al cristianismo y al Islam en sus referencias. Retomando, tanto en el aspecto político como en el plano religioso espiritual, la primera trilogía de Star Wars se presenta como un homenaje de la ciencia ficción a las luchas de la contracultura y las guerrillas de los sesenta-setenta contra el imperialismo y la sociedad tecnocrática occidental. 

Ya sé, muchos dirán que el Dune de Herbert, también es un reflejo de esas mismas luchas y considero que tal afirmación es, en parte, correcta. Sin embargo, como dije estoy pensando más en el significado de las adaptaciones cinematográficas en su contexto de producción. En la interpretación de Villeneuve también aparecen los grupos subversivos, pero el escenario es totalmente diferente. Aquí no hay una democracia devenida en dictadura o un grupo de revolucionarios comunistas espaciales. El mundo de Dune, tanto en el libro como en la nueva adaptación, es un mundo feudal. La organización del Imperio es análoga a la del Sacro Imperio Romano. Hay un emperador que gobierna sobre un conjunto de principados y casas nobles casi autónomas. No es una monarquía absoluta. Las casas del Landsraad tienen todo el poder sobre sus dominios y el poder del emperador esta sustentado más en su patrimonio personal (los famosos Sardaukar de la Casa Corrino) que en un ejército propiamente "imperial". Lo importante es que nos encontramos en un universo donde las dinastías compiten por el poder sobre una extensa confederación de principados y casas estelares.

 

Si bien esta siempre en tensión con la lucha por la libertad de los Freemen, el conflicto y motivo central de la película es la venganza. Es la historia de supervivencia de los Atreides y el camino de Paul Muad'dib al poder. En Star Wars, si bien Luke parece querer vengarse de la muerte de su padre, termina convirtiéndolo a través de la pasión del amor filial. Hacia el final de la segunda parte de Dune sus parientes Harkonnen son asesinados y la conversión galáctica a la Fe del Mahdi inicia con una Jihad: no hay nada sobre el poder del amor sesentero aquí. El amor filial antes que ser una pasión que unifica y disuelve las diferencias, se convierte en la causa misma de la guerra y el motivo subrepticio de la traición y venganza. El amor por la propia familia lleva directamente a la Jihad desde el momento que Dama Jessica traiciona su juramento Bene Gesserit por amor al Duque Leto y luego, cuando hace lo imposible para proteger a sus dos hijos de los Harkonnen. Finalmente, lo mismo sucede en los actos de Paul por salvar a sus mujeres amadas: su madre, su hermana y Chani.

Volviendo a los Freemen y su lucha, desde el libro podemos ver algunas semejanzas con los movimientos contraculturales de los sesenta en los Estados Unidos. En un inicio, los Freemen son presentados como un grupo de habitantes del inmenso desierto que viven en un estricto régimen espartano. La supervivencia en condiciones extremas los obliga a postular el igualitarismo como el pilar de su comunidad. Sin embargo, a medida que nos adentramos en su mundo, siguiendo a Paul Atreides y Dama Jessica, descubrimos una sociedad extremadamente solidaria, que comparte todos sus bienes, vive colectivamente y hasta experimenta su sexualidad de un modo comunal. En la adaptación de Villeneuve, estos elementos apenas están presentes. Los Freemen del francés se asemejan más a una guerrilla fundamentalista religiosa que basa su lucha en el mandato divino de ser la voluntad encarnada del planeta defendiéndose a sí mismo o en un profeta libertador del futuro cercano. La historia se asemeja más a la revolución islámica iraní que a la guerra de Vietnam.

 

En un especial de Rebord se discute esto mismo a través de uno de sus invitados. El triunfo de Paul Muad´dib y los Freemen es interpretado como una victoria de la tradición y la religión sobre los ideales de la modernidad, la razón ilustrada y la técnica moderna. La película es presentada como una parábola contra la devastación ecológica y el extractivismo, pero propulsada a través del motor de la profecía y el fanatismo místico.Si la novela y su adaptación cinematográfica vuelven a ser relevantes hoy es porque el discurso moderno esta en crisis de manera similar a lo que ocurría en los setenta - sesenta. Podríamos argumentar, como sostienen algunos, que en realidad la película es una especie de trampa. Un mecanismo que busca funcionar como una alarma sobre los peligros del culto a la personalidad y el ecofascismo religioso y, al mismo tiempo, disociarnos como espectadores y hacernos cómplices en nuestro deseo por esa misma forma de tiranía neofeudal.

Si hay algo que no podemos negar, y a lo cual la película apunta, es que vivimos en una época post-secular. Ya sea que esta sea utilizada para dominar y justificar guerras imperialistas (la Bene Gesserit y EEUU) o como motor de movimientos revolucionarios (los Freemen, Irán o los Pueblos Originarios), la religión vuelve a ser la principal forma de manifestación de los conflictos y poderes políticos. Claramente la imagen que retrata la Dune de Villeneuve sobre nuestro mundo es una en donde las formas políticas de los setenta han desaparecido. Una en donde el fervor mesiánico y milenarista renace en todas partes del globo. Tal vez, una tercera película basada en la historia de "Mesías de Dune" aclare la ambivalencia de la adaptación: si efectivamente es una advertencia sobre el viaje del héroe como un descenso hacia la autodestrucción cínica, o si es el plano del futuro cercano que los tecno-fascistas ven y desean.

En esta misma línea podríamos remarcar que la adaptación actual no es anti-occidental sino anti-moderna. Lo que se rechaza es el proyecto moderno ilustrado, pero no necesariamente la tradición religiosa y estatamental de Occidente. No es casualidad que Dune haya sido esperada con muchas expectativas por miles de neotradicionalistas en los foros online. Algo que parece resaltar además es el concepto de nación, sobre todo en la recuperación del nombre original del planeta (de Arrakis a Dune). Todo este complejo entramado en el cual alzamientos populares con reinvidicaciones sociales se nuclean alrededor de figuras caudillescas nacionalistas y toman fuerza/cohesión a partir de movimientos religiosos no deja de traerme a la mente una figura bien conocida de nuestras pampas: el Tigre de los Llanos. Y ya sabemos, gracias a una lectura crítica de Sarmiento, que no podemos etiquetar a esos movimientos como fascistas o bárbaros de entrada, lo que se esconde atrás es muchísimo más complicado que eso ¿Será Paul Atreides sólo un Putín, un Rosas o un Modi de la era espacial?

  

Por eso, y ya terminando, vamos a tratar de pensar una versión más de izquierda de la propuesta de Denis Villeneuve ¿Y si tal vez Dune pueda ser leída como una versión psicodélica del populismo de izquierdas? ¿Es Dune comunismo ácido? Definitivamente funciona como una clase de alienación positiva, similar a lo que nos sucede con otras grandes sagas del cine, su proyección es una ruptura en la fábrica habitual de la realidad capitalista. Opera como una máquina del tiempo más allá de nuestro presente o como un punto inmediato de contacto con otro mundo. Podemos pensar a Dune como un lugar en donde esa larga cadena de equivalencias y reclamos de la que hablan Mouffe & Laclau se desarrolla y culmina en un proceso revolucionario. Sí, esta victoria esta llena de ambigüedades, peligros, contradicciones y tensiones; pero estas no desprestigian el proceso sino que, al contrario, aumentan su valía y lo increíble de su éxito. Es gracias a la conjunción de todas esas cadenas (la venganza nobiliaria, el deseo de un mesías, la lucha por liberación ecológica y el proceso de descolonización, etc.) que Muad'dib consigue la victoria y los Freemen su liberación del Imperio. Parafraseando y deformando un poco a Enrico Monacelli en su libro "The Great Psychic Outdoors" : el evangelio de Muad'dib es comunismo ácido porque niega la oscuridad que nos absorbe, al dejar entrar y brillar algo radical, algo otro, algo todavía sin nombre sobre nuestra gris realidad cotidiana.

Comentarios